La cocina
La casa estaba oscura. Me gusta a veces cuando estoy sola en esta casa grande, andar con las luces apagadas y seguir sintiendo el vacío al ritmo de mis pasos. La cocina de mi casa es como el centro de comandos. Ahí llego cada vez, saludo, descargo, tomo algo. Prendo la TV, me siento un rat
Aprender otro idioma
Miranda es una bebé de 4 meses. Miranda mira con curiosidad el mundo y a esas personas adultas que le dicen cosas en idiomas no conocidos, caras, gestos y ella en su inocencia sonríe y hace voces inenteligibles. Me pr
"Hoy he sonreido mucho. Eso es bueno"
Un exceso de bebés. Por eso los bebés prestados son buenos así. Porque apenas lloran uno los devuelve. Sonrisas sin motivo, los bebés sonríen sin motivo. La vida debe parecer bonita desde esas mínimas alturas, una visión granangular de un mundo aparentemente inocente con gente haciendo bobadas para que los bebés sonrían. Luego caminar mientras el shuffle del Ipod ponía bajo su capricho al azar la banda sonora de un caminar al lado del metro, mientras en el parque una fila de niños en sillas de ruedas sonreían mientras el joven les decía, "Hagan así con las manos como si tuvieran hormiguitas" Una sonrisa otra vez, una sonrisa porque me provocó hacer así con las manos para que
El piso
Montada en la bici, pedaleando con fuerza mientras las piernas se sienten temblar, casi desfallecer porque soy una floja y no puedo con las lomas, ni colinas, ni nada que sea en sentido contrario a la gravedad, mirando hacia el piso, he visto muchos animales muertos, estripados, como si no pertenecieran a este mundo, un montón de palomas, pájaros y ratas arrolladas y hechas papilla por autos que van por la vía, que ni los notan. Yo se que son animales suburbanos, que hay muchos. No se si es que nunca lo había notado, o solo que en estos días ando con la cabeza muy baja. Debería mirar el cielo y mejor ver las formas de las nubes.Será una señal? como aquel conductor cristi
Día de regreso
De que en Aruba todos son muecos, y que no hay dentistas, hasta la pareja de recien casados con los que compartimos vuelo, esa sonrisa de enamorados, esos ojos brillantes, esas discusiones inútiles solucionadas con besitos. Desde mi libro suicida, (Andrés Caicedo con “El cuento de mi vida) hasta lo paraísos rotos y explicaciones breves de como veo el mundo, un silencio de -no te entiendo- y un “En fin” de parte mia porque no se que mas decir. ¿Para que viajar? Imaginé un mundo en el que con estas paranoias de migrantes y extranjeros no pudieramos ni tuvieramos que viajar. Quedarse en un solo lugar. Viajar no sería un objeto de consumo mas, no habría necesidad de moverse. No hab