Solares y la Revolución
Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 23 de octubre del 2009.
Hace casi 20 años se estrenaba El Jefe Máximo, obra de Ignacio Solares sobre el encuentro de dos fantasmas, el del Padre Pro y el de Plutarco Elías Calles, en dos espacios fantasmales: el despacho de Calles y un escenario de nuestros días. Encuentro imposible que, sin embargo, debió darse en la soledad de un general, ya muy anciano, que practicaba el espiritismo.
En ésa como en toda su obra, Solares se mantenía al margen y
Sindicalismo en el teatro
La reciente toma de las instalaciones del Centro Universitario de Teatro por miembros del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México que ahí laboran ha provocado una serie de protestas y subsiguientes comentarios que vale la pena traer a cuento porque afectan al teatro mexicano en su conjunto.
En realidad, fuera de la defensa que de ellos hace el Delegado Sindical Asunción Ramírez Chon, en el excelente reportaje de Carlos Paul de La Jornada, las posturas que he podido conocer tanto en diari
Virgilio Piñera, el fundador.
Publicado en Reforma, Sección Cultura el 25 de septiembre de 2009.
Programa de mano del estreno el 23 de octubre de 1948. Tomado de Revista Bohemia.
Esta nota lleva, por lo menos, un año de retraso. En 2008 debí conmemorar las seis décadas del estreno de Electra Garrigó, de Virgilio Piñera, que, en palabras del editor, investig
Violencia y dramaturgia
Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 11 de septiembre de 2009.
Pa' que aprendan a gobernar/El Fisgón.
De aquella patria "suave" que soñaba nuestro poeta zacatecano sólo queda una triste memoria, útil para juegos de escarnio.
La patria de hoy está crispada por una clase política que (incluidas todas las siglas) carece de un mínimo proyecto nacional y sólo ve en el desconcierto oportunista las formas de acceder a presupuestos electorales que ella misma se ha fijado.
La tradición como equipaje
Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 28 de agosto del 2009.
Si piensa uno en grandes provocadores de la dramaturgia contemporánea y vuelve la mirada, por ejemplo, a los últimos premios Nobel, sobresalen enormes Dario Fo y Harold Pinter. Vanguardia dentro de las vanguardias y comprometidos con posturas de izquierdas sin ningún balbuceo a la hora de señalar culpables.
Afortunadamente Fo continúa entre nosotros, como aquellos viejos ácratas que se ensucian en cuanto pueden. De Pinter, aunq